Una aventura sobre ocho ruedas

11. Celebramos un cumpleaños de forma diferente ¡Nos vamos a Madrid!

Mi preparación para madrid comenzó con una semana de descanso. Al volver de Logroño esperé un par de días para ver si se me pasaban las molestias del tobillo, pero no cesaban. Por lo que acabé yendo al médico. Un esguince, leve, pero esguince. Por lo menos una semana de reposo. Nada de entrenamientos. ¡Qué fastidio! Al siguiente domingo salió lloviendo y tocaba clase de fuerza y técnica en zapatillas, aunque no podía hacer nada debido al esguince hasta dentro de un par de días, me acerqué a ver el entrenamiento. Los pobres sufrían, pero a pesar de que sé que me costaría, prefería estar ahí sufriendo un poquito que de espectadora. Reenganché el entrenamiento suave precompetición, pero con los patines de freeskate. Me picaba un poco no poder ir con los de velocidad a la siguiente competición porque hasta la vuelta de verano no tendríamos otra. Pero lo importante es no forzar y que la lesión vaya a más. A pesar de estar un poco desanimada por la anterior competición, la lesión y el no poder ir con los de velocidad, tenía unas ganas inmensas de que llegara el fin de semana. Nunca había estado en Madrid. Quedé con Charly para hacer el último entreno y a preparar todo para el finde. El día anterior de irnos a Madrid era el cumple de Pilona. ¡Qué emoción! Ibamos a hacer que el finde fuera especial para ella, habíamos preparado unas pequeñas sorpresitas que le iríamos dando a lo largo del día siguiente. Le llamé al final de la tarde para felicitarla y muy emocionadas las dos nos despedimos con ganas de que llegara el día siguiente.

Sábado por la mañana, quedamos todos en la estación para coger el tren. Acababamos de pasar el control de seguridad y estabamos esperando para bajar a nuestro anden cuando vemos a Nuria pasando por el control de seguridad. Ella se iba de vacaciones ese finde a Sevilla. Bueno, en cuanto nos vío, la locatis dejo las maletas tiradas ahí en medio y vino a achucharnos. Lo mejor, las caras de todos los demás viendo a Nuria correr gritando. ¡Es auténtica esta mujer! Nos despedimos y nos vamos al ave. Entonces, Pilar nos da una pequeña sorpresa. Los billetes los había cogido en preferente, así que nos ibamos al primer vagón. Era su sorpresa de cumpleaños para nosotros. Pero ella no se esperaba el día que se venía por delante. Una vez en el ave, como transcurren todos los viajes, estuvimos hablando entre risas y vino la primera sorpresa de cumpleaños para Pilar. Su medalla de "Feliz Cumpleaños" que se puso inmediatamente y la lucía orgullosa en su camiseta. Sin darnos cuenta habíamos llegado a Madrid. Yo creo que si me hubieran dejado sola ahí me hubiera perdido, tanto para salir de la estación como para llegar al apartamento. El apartamento estaba a unos 15 min andando a un ritmo rápido. Yo me dejé guiar por Charly rumbo al apartamento. Pilar y Marta se quedaron un poco atrás porque les pilló un semáforo. A mitad de camino nos llamó el chico del apartamento que se tenía que ir, así que aceleramos el paso dejando más atrás aún a las chicas. El apartamento era pequeño pero muy acogedor y cerca de la salida de la carrera. Si es que nuestro Charly es un hacha buscando los apartamentos. Dejamos las maletas y antes de irnos al mercado San Miguel a comer, le dimos la segunda sorpresa a Pilar. Aprovechamos que estaba en el baño para sacar la Muffing (que milagrosamente había sobrevivido al viaje) y encender una velita y unas velitas que en teoría eran chispeantes (pues de chispeantes nada...al menos en ese momento no funcionaron). En cuanto salió, comenzamos a cantar el cumpleaños feliz ¡Qué emoción!. Por el camino al mercado, me hicieron una pequeña visita turistica por la Puerta del Sol, la Plaza Mayor...Es increíble la de gente que hay. El mercado San Miguel era muy chulo. Comimos una paellita, unas croquetitas y mini hamburguesas. Si ya lo he dicho, lo nuestro es el comer. Por supuesto no podía faltar nuestro postre. Cerca de la Plaza Mayor encontramos una pequeña heladería que tenía una zona chill out en la parte de abajo. La heladería era tan peuqeñita que solo cabían dos personas, pero la zona de abajo era bonita y se estaba fresquito que en esos momentos era lo que buscábamos ¡con el calor que hacía! Entre risas, el descubrimiento del baile que pegaba con todas las canciones que sonaban en la heladería, hicimos tiempo para ir a recoger los dorsales a la tienda de In-gravity en la otra punta de Madrid. ¡Al metro! A pesar de haber estado haciendo tiempo para llegar a las 17h llegamos antes de hora y nos tocó esperar con el calor que hacía. Nos ibamos a derretir. Recogemos los dorsales y echamos un vistacito por la tienda, que algunos acabaron saliendo de ella con algo más que el dorsal. De vuelta al apartamento paramos en uns pequeña exposición que era curiosa y en el trayecto del metro me doy cuenta de que Pilar esta hablando con un hombre que lleva una gorra de Pokemon, siempre acaba hablando con todo el mundo, es una pasada. Y cuando llegamos al apartamento nos tumbamos cual marmotas en el sofa-cama. Las Bellas Durmientes se volvieron a quedar dormidas (hay pruebas, Marta se volvió a encargar de eso) y tras descansar ¿qué toca? ¡Hacer la compra! El apartamento estaba muy bien localizado, ya que teníamos todo cerquita. Tras un gran debate, decidimos comprar solo para el desayuno y pedir la cena. Antes de cenar, nos vamos a disfrutar un poco del barrio de Chueca y a tomarnos un refresquito. Es asombroso el poder oculto que tiene Pilar, esta vez ha sido una señora la que se ha puesto a hablar con ella sobre el tiempo ¡es un don! Y de vuelta a casa, pasamos por la Tagliatella por una pizza y por el PadThai a por unos noodles y unos pinchitos de.....no me acuerdo. Después de la cena, el heladito de rigor que hemos comprado junto con el desayuno y la última sorpresa de Pilar. Todos sentaditos en el sofá, se lo damos expectantes. Lo mejor de ese momento la cara de ilusión que puso al ver el álbum de fotos de todas las cosas que habíamos hecho con ella desde que nos conocimos, un pequeño recuerdo de "Los Ángeles de Charly". Tras las emociones del día, toca descansar. Al día siguiente iba a ser duro.

Domingo por la mañana. Nos despertamos con tiempo para desayunar y colocarnos los dorsales y las tropecientas pegatinas que había para la mochila, el casco...¡Hasta pegatina fan! Qué gracia me hizo eso. Eran unas pegatinas para aquellos que estaban animandote. Los nervios se empezaban a notar. Al salir del apartamento ya se oía de lejos el ambiente. Al llegar ya había gente calentando y estaba finalizando la carrera popular. Dejamos las mochilas en la sombra y nos disponemos a calentar siguiendo las indicaciones del profe. El ambiente y la cantidad de patinadores que hay es brutal. Al rato aparecen los de Huesca para unirse al calentamiento. Nos vamos fijando en la hora para apurar un poco el tiempo de ponernos los patines. Estoy emocionadisíma de vivir esta aventura, de poder disfrutar de esto, pero a la vez estoy acojonada. No sé lo que me voy a encontrar. Se va acercando la hora, tampoco queremos apurar mucho que en la ultima competición a poco más y hubiéramos llegado tarde. Dejamos las mochilas en las consignas correspondientes. La verdad que lo tienen todo muy bien organizado. Y nos hacemos la foto de rigor antes de que empiece la competición. Charly le dice a Pilar que sonría un poco..que se le ve muy seria. Pero a la pobre le están doliendo mucho los pies y está deseando que empiece la competición porque esta vez, Charly se ha asegurado en apretarle bien los patines para que no le pase lo mismo que en Logroño (si le preguntas a Pilar seguramente te diga que se los apretó tanto que le hizo "Crack" el tobillo). Además es una valiente y se ha inscrito a la maratón.

Nos colocamos los cuatro nerviosos en la salida. ¡Cuánta gente hay! A pesar de todos los nervios que tengo, estoy disfrutando del gran ambiente que hay. 3...,2...,1...¡ya! Intentamos salir los cuatro juntos, pero Pilar y Charly son más rápidos y nos quedamos Marta y yo rezagadas. Comienza la subida por la Castellana. Parece que no es tanto pero se nota la subidita, las piernas pican. Al principio no hay que subir toda la Castellana, sino que llego un punto giramos para volver hacia el principio, es el bucle inicial. Y una vez hecho eso, son dos vueltas, en total 24Km. A mitad de la subida pierdo a Marta. Me sabe mal, me gustaría ir con ella porque es un gran apoyo para mí pero mis piernas no pueden ni ir más rápido ni más despacio. Así que me quedo sola intentando engancharme a algún grupillo pero es imposible...Cada vez que me incorporaba con alguien el ritmo o era superior o inferior al mío y yo no quería forzarme. Que aún tenía que dar dos vueltas más y mucho más largas. Finalizado el primer bucle cojo una botella de agua del avituallamiento. Sólo hay uno al principio cerca de la salida. Me voy racionando el agua para la siguiente vuelta coger otra botella. La segunda subida empieza a hacerse dura. Bastante dura. El ambiente es tan bueno que el resto de patinadores me animan al verme. Me hacen gracia algunos comentarios como "Venga mañica, que tú puedes" Otros me mantienen en su grupo un ratito pero van más rápidos que yo. La bajada de la Castellana está un poco mal. En algunos puntos es bastante rugoso, en otro han señalizado unas rejillas y casi casi hay que hacer slalom y, además, la gente es poco respetuosa cruzando por medio de la competición cuando estás cerca. En la subida casi que ni me importa, pero en la bajada que no freno me da miedo que se metan por el medio, hay veces que no puedo ni frenar porque veo que me voy a caer si lo intento. Primera vuelta completada, me queda una. Cuando voy a coger otra botella del avituallamiento...no hay...se han acabado. ¿Cómo se pueden acabar? Vale que yo estoy haciendo la media e igual puedo aguantar la última vuelta sin agua (aún así a duras penas, porque de verdad que tengo sed), pero ¿y todos aquellos que estén haciendo la maratón que aún les quedan dos vueltas más? Cada vez que me cruzo a Charly, a Pilar o a Marta nos animamos...en realidad a mi no me da para hablar mucho...casi que ni me doy cuenta. Última bajada, ya no queda nada, saco fuerzas, estoy llegando y acelero un poco. Último esfuerzo. Cuando llego al primero que veo es a Charly y nos juntamos con Pilar. Al final no podía con el dolor de pies y ha hecho solo la media. ¡Qué cara lleva la pobre! Le suplica a Charly que le quite los patines, le están doliendo bastante los pies. Al ratito llega Marta también. Lo hemos hecho. Otro reto superado y en muy buenos tiempos los cuatro. Recogemos las mochilas, bebemos agua (bastante, por lo menos yo), comemos un poco y nos quedamos recuperando fuerzas en el césped intentando sacar un poco de energías para ir al apartamento a ducharnos. ¡Nos han dado una medalla de finisher! Es una tontería pero después del esfuerzo hace ilusión. 

Una vez tenemos un poquito las pilas cargadas, volvemos al apartamento a ducharnos, recoger las cosas y dejarlas preparadas para después. Lleva todo el día haciendo mucho calor. Una de las cosas que ha hecho que la carrera también fuer más dura. Una vez olemos todos bien, nos vamos al Tagliatella. ¡Qué hambre! Me rugen las tripas. Durante la comida hablamos de las sensaciones de la carrera, las vivencias de cada uno, pero tampoco tanto...que el hambre está muy presente y no hay que perder bocado. El cansancio se empieza a notar. Nos cuesta volver al apartamento. Pero aún tenemos tiempo antes de ir a la estación para volver a casa...así que, nos tumbamos los cuatro en el sofá con el aire aconcidionado encendido y nos echamos una siestecita que da gusto. Pero, el fin de semana se termina y hay que volver. El recorrido de vuelta a la estación se me hace más largo que el día anterior, será porque estoy cansada y me pesan las piernas. ¡Mira qué bien! Si en el tren nos dan la cena y todo, esto de ir en preferente tiene sus ventajas. Una experiencia más, he terminado muy contenta y lo que más me gusta es poder compartirlo con ellos tres. Sobre todo espero que Pilar haya disfrutado del finde porque era SU finde. ¡Muchas felicidades, otra vez! Te mereces todo y más.

Ahora toca descansar. Pero seguiremos poco a poco y a por la siguiente.

Inma, una patinadora con una experiencia más.

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